Ya no serán tus labios los que cubran mi sonrisa con besos
robados ni tus manos las que recorran el sendero que mis lunares dibujaron para
facilitarte el camino en tus mañanas perezosas. No serán tus ojos negros los que reflejen mi mirada cuando despierte
al abrigo de unos brazos que ya no serán los tuyos.
Sí será, en cambio, tu voz la que resuene en mi cabeza cada
vez que lea los poemas que con pasión describían las formas de tu alma, las formas
que un volcán caprichoso dejó tras una erupción de ardiente lava. Será tu
rostro el que visite mi mente cada vez que reconozca tu aroma en cualquier
rincón y la sonrisa que dibujen mis labios se arrepentirá profundamente de que
los tuyos no la escondan.
Sabrá todo el que me vea que soy feliz y no seré capaz de
desmentirlos, de decir que mi dicha no es más que un espejismo de esos días en que
tú me amabas y yo te amé. No seré capaz pues nunca me permitiré admitirlo; y es
que son duras las noches en que no me acompañas, pero más lo era el deseo de
que no me acompañases cuando en la noche a mi lado estabas.
contradicciones y espejismos.
ResponderEliminarUna composición preciosa
besos